¿Quién fue el humanista Juan Páez de Castro?
  • Todos hemos pasado por la Plaza de Páez de Castro, pero, ¿sabemos en realidad quién fue este ilustre vecino de Quer?

paez de castrowebPor el historiador Aurelio García Lopez. El famoso cronista Juan Páez de Castro nació en Quer antes de 1510. Páez fue uno de los más importantes eruditos y humanistas españoles de su época. Estudio en la universidad de Alcalá donde obtuvo el bachillerato de cánones (ca.1514) y Salamanca, donde estuvo relacionado con Hernán Núñez de Guzmán; se doctoró en Derecho (Padua, 1545). Cuando concluyó sus estudios en Salamanca en torno a 1540-45, fue Gonzalo Pérez su valedor y le recomendó al servicio de Francisco de Vargas, jurista, teólogo y fiscal de S.M. que fue enviado al concilio de Trento. Viajó por tanto a Italia.Pasó después a servir en 1546 a Diego Hurtado de Mendoza, embajador imperial durante el Concilio de Trento. Posteriormente estuvo en Roma al servicio del cardenal Francisco de Mendoza y Bobadilla (1547-1554) como su secretario. Estando en Roma hizo un viaje al sur de Italia en compañía del historiador y cronista Jerónimo Zurita, en busca de manuscritos griegos. En Italia se relacionó con los humanistas Antonio Agustín, Octavio Pentágato, Andrés Laguna, y se vinculó con la academia literaria de deli Intronati de Siena, por medio de Alexandro Piccolomini.  Desde Italia se trasladó a los Países Bajos, siendo nombrado en 1555 cronista y capellán real. Estando en Bruselas escribió un memorial titulado: “sobre la utilidad de juntar una buena biblioteca”. Desde Bruselas se trasladó a Roma, regresando a España en 1559. Poco después se retiró a Quer.

 
No sabemos las razones exactas de este retiro a Quer. Ya avanzado en años, se distanció de la Corte y es posible como ha señalado Teodoro Martín que no conectase con los proyectos y aspiraciones de Felipe II a partir de 1560. La censura a humanistas y las desgracias acaecidas a sus amigos Bartolomé Carranza, Agustín Cazalla o Diego Hurtado de Mendoza fueron para él un serio aviso de que sus ideales podían ser castigados por la Monarquía Hispánica. Durante toda su vida se relacionó con grupos disidentes religiosos: Agustín Cazalla, Agustín Briceño y Marcantonio Flaminio, Pedro Jiménez y en 1554 trató con Bartolomé Carranza . El cambio radical en la política de Felipe II tras la firma de la Paz de Ausburgo en 1555 cuando el monarca rebela a los intelectuales humanistas de tradición progresista y erasmista fue fundamental para abandonar Páez de Castro la corte e instalarse en Quer. El monarca comenzó a recelar de los humanistas que estudiaban a los clásicos, especialmente a los griegos.

A pesar de su gran saber y estudio durante toda su vida no publicó ninguna de sus obras, excepto algunos memoriales. Sin embargo, es considerado como uno de los mejores humanistas que estudio los clásicos griegos en la España del siglo XVI. Gracias a él se recopiló y estudió manuscritos griegos, conformando una de las bibliotecas más importantes de su tiempo que fue adquirida por el Rey Felipe II e instalada en El Escorial. Además de ayudar y comentar obras de otros humanistas (como la lectura y ayuda para la edición de varias obras: Los Anales de Aragón de Jerónimo Zurita, la biografía del Cardenal Cisneros de Alvar Gómez, la edición del De correctione anni de Juan Ginés de Sepúlveda y los comentarios a la traducción de la Odisea de Gonzalo Pérez).  En el caso de la obra de Alvar Gómez que llevó su biografía sobre el Cardenal Cisneros a la imprenta en 1569, hizo una meritoria labor de revisión: “ Juan Páez de Castro, historiador del Rey, examinó nuestra historia con tanta aplicación que puso reparos con sincera lealtad y erudición, no sólo en lo que era propio de su oficio, sino también si algo estaba escrito descuidadamente o con impropiedad, si alguno cosa fuera de su lugar o algo había que pudiera servir de molestia a oídos delicados”  

A parte de la importancia que tuvo Páez de Castro como humanista e historiador, hubo otro hecho en su vida que fue el que favoreció mucho a Quer, su pueblo natal. Según se refleja en la respuesta 38 de las Relaciones Topográficas de Felipe II realizadas en Quer el año 1575:

“Quien tobiera lengua y pluma para conforme a razón encarecer un hombre entre los que más lo eran, tan discreto tan gran letrado tan leydo tan curioso, y con raçon estimado, en nuestra España como fue el doctor, Juan Páez de Castro cronista y capellán de su magestad real católica del rey don Felipe nuestro señor, el qual dicho doctor fue natural desta nuestra, dichosa aldea la cual fue celebrada y su nombre sabido en nuestras españas, y ennoblecida a causa de nuestro bueno y famoso doctor. Porque lo de más del tiempo que en España residió bien y virtuosamente bivio en nuestra aldea a donde fue visitado de grandes letrados y cronistas que le venían a visitar y a comunicar con él negocios, importantísimos, según era fama, y pocos señores de España dexaron de visitar de todo tan en ventura nuestra que muchas veces parescíamos de una cortecilla, según del de gente que entre nosotros cada día, a su casa andava; abrá que murió seis, años, poco más o menos, mientras aquí rresidió, jamás, padecimos desastres, que entre labradores se lloran, porque todos nos los apartava, y nunca en su vida, tuvimos día malo, lo qual no podríamos decir ahora, anssí, era el dicho nuestro doctor, legista graduado en famosa universidad, gran trabajador en leer grandes y famosos auctores, humanista, lo qual en él rresplandecía, con una eterna memoria que tenía, tenía algunas cosas hechas curiosas, un libro de antigüedades, escripto de su mano nunca salidas, pero según se entiende verdaderas, adquiridas con mucho trabaxo de diversas partes, el cual entendemos que se vendió en su almoneda, tenía glosada trabajada de su mano una biblia también tan buena que se entendía, valía quinientos ducados, si venderse obiere, tenya una peregrina librería de libros tan exquisita y tan notable que tenía por llano hombre particular o averla mexor en España, de que dirá más larga relación, el señor Ambrosio de Morales cronista de su Magestad, como hombre que le anduvo y bio después, de nuestro doctor que dios perdone, a lo qual vino por mandado de su Magestad”

El extenso y jugoso documento anterior da mucho a debatir. A nosotros nos interesa detallar que a Quer se retiró Páez de Castro en 1560 y permaneció hasta su muerte en marzo de 1570. Está datada en Quer la correspondencia que mantuvo en los años 1560, 1562, 1567, 1568 y 1569.

Los escasos datos sobre la presencia de Páez en Quer fueron dados a conocer por Juan Catalina García, y desde entonces los restantes autores que han estudiado la vida de Páez, poco más han aportado. Juan Catalina pudo ver los libros sacramentales de la parroquia de Quer, hoy en día desaparecidos, pero no logro localizar muchos datos cronológicos de Páez, lamentándose de no haber podido localizar su partida de nacimiento.

Es poco lo que hasta ahora sabemos de su entorno familiar. No sabemos el nombre de sus padres, tan solo el de una sobrina y el de otros familiares directos. Tras su fallecimiento sin haber otorgado testamento hubo un proceso judicial por sus bienes y herencia entre Baltasar de Cañizares y su mujer Isabel Páez Caldera contra Juan de Celada, regidor de Guadalajara, y su mujer Isabel Páez de Castro, sobrina del doctor Juan Páez de Castro. Cómo el doctor Páez no tuvo descendencia ni otorgó testamento, su herencia pasó a sus sobrinas que mantenían pleito en 1587 sobre su herencia.
Tampoco está clara la fecha de su muerte, ya había fallecido en abril de 1570, cuando se hizo el acta notarial de su biblioteca.

Un hecho importante es que a Quer llevó su biblioteca y allí murió rodeado de papeles y libros entre enero y marzo de 1570. Esta circunstancia hizo que hasta Quer, como nos dicen en las Relaciones Topográficas de Felipe II llegaran a visitar a Páez de Castro importantes personalidades del mundo de la cultura y favoreciera al lugar, dándole a conocer por toda la geografía española. Al mismo tiempo que ayudó a su economía. Es poco lo que podemos decir sobre la posible influencia que pudo tener Páez en su pueblo de origen. Todo hace pensar que intentaría o daría consejos a sus paisanos para que Quer consiguiera mejoras urbanísticas e higiénicas para progresar. Aunque nunca participó como miembro del concejo municipal.

A través de los remates de bienes de propios pertenecientes al lugar de Quer entre los años de 1564 a 1592, observamos algunas medidas tomadas por las autoridades municipales que bien podían estar influidas por Páez de Castro. En primer lugar llama la atención que el pequeño lugar de Quer tenía un mesón propiedad del concejo, sin duda aprovechando que los personajes ilustres que hasta Quer venían a visitar a Páez. También llama la atención algunas medidas de urbanismo que se hicieron en este lugar por esos años en los que residió aquí Páez de Castro. En 1568 se decide por el concejo que se debía de “aderezar el arroyo y daño que hace a la fuente” y de esta forma: “evitar el daño que muchas vezes sucede a la fuente” . Al año siguiente se decide empedrar algunas calles del casco urbano y modernizar su fuente pública:“ En el lugar de quer domingo diez y ocho días del mes de septiembre de myll y quinientos y sesenta y nueve años. Este dicho día estando el conçejo del dicho lugar pidieron llamados a campana… se hiço mençión de cómo estaba al presente en este dicho lugar un oficial de hazer fuentes que avia venydo pa efecto de aver y conosçer si se podría hazer en este dicho lugar otra fuente más aprovecho que la que ay al presente”. Disponer de fuente pública realizada por un maestro de cantería en estas fechas, hacia 1569, es un dato importante a tener en cuenta, cuando todavía en muchos pueblos de la comarca por esas fechas no disponían de fuente pública y se bebía o se cogía agua de pozos y manantiales.